recerques
ANNITA SPLIT
Villarroel Teatre
Director d'escena: Manel Dueso
Amb Josep Julien, Albert Ribalta, Marissa Josa, Xavier Capdet
Apocalíptica tragicomedia

En algún lugar he leído la protesta de Josep Julien ante la eventualidad de ser considerado un autor dramático.Mejor - añadía- me considero un actor al que le gusta escribir comedias. ¡Fantástico! Lo importante, ahora, es que la afición de Julien no decaiga dado que la puesta en escena que Manel Dueso ha hecho de esa trepidante tragicomedia titulada Anitta Split se abre a los más favorables augurios. Aun cuando estamos ante un recién ingresado en la cuarentena, Josep Julien (Barcelona, 1966) se ha manifestado aquí con la ambición del joven y novel autor que, de entrada, quiere decir muchas y graves cosas. Ya se sugerían en Absolutament lluny,que tuvo una existencia fugaz, pero ahora alcanzan un mayor relieve y resonancia al divulgarse durante todo un mes en el Grec.

En torno al personaje del título (Anitta Split), que no aparece en escena y que es símbolo de mitos televisivos de millonaria audiencia, dos desahuciados de la fortuna, Dimitri y Viktor, se nos muestran como unos supervivientes de un mundo en ruinas. La escenografía de Max Glaenzel y Estel Cristià, gris, opaca, pobre,como algunas de Tadeusz Kantor, sugiere una catástrofe que todavía no ha cesado. No demasiado lejos tiene lugar la gran batalla final, la larga, implacable destrucción que han generado unos tipos desalmados y grotescos, como Branco, profesional de la violencia a quien sólo preocupa la estética personal. En una de las embestidas bélicas, Dimitri y Viktor se han quedado sin televisor. ¿Puede haber mayor calamidad?

Humor y sarcasmo

El autor cultiva el humor y el sarcasmo a lo largo de lo que puede verse como un sincopado poema dramático del Apocalipsis, esto es, de una hora final que ha comenzado a ocupar - después de la crisis del compromiso personal y social- un puesto relevante en la dramaturgia contemporánea. Y lo que te rondaré... Anitta Split no puede ser más actual y de su texto sólo cabe lamentar algún que otro espacio vacío, algunas derivas que quiebran el ritmo del relato, que siempre, no obstante, se recobra, y cuya gráfica sería, a ratos, la de los llamados dientes de sierra, ahora arriba, ahora abajo. Parecen discutibles las influencias beckettianas que gravitan sobre la pieza, pero éstas quedarían ceñidas a la situación inicial de las dos figuras, tan indefinidas como indefinido es su destino inmediato. En cuanto se perfila su obsesión, los ecos de Beckett desaparecen. Extraños ex combatientes, para Viktor y Dimitri, dos alienados en el sentido marxista del término, la vida sólo está ocupada por una única misión: la conquista de Anitta Split al precio que sea.

Manel Dueso ha dirigido la tragicomedia con sensibilidad y autoridad. A mi juicio, quitando diez o quince minutos de escenas que suenan reiterativas y/ o superfluas, el espectáculo ganaría algunos enteros. Junto al propio Josep Julien (Dimitri), convincente como siempre, tiene una destacada actuación Albert Ribalta (Viktor), actor de quien hemos visto sus rápidos e imponentes progresos. De Xavier Capdet (Branco) aplaudimos su primera y caricaturesca intervención, y de Marissa Josa (Marja), la expresividad de un personaje arrollado por un desenlace delirante, y al que le hubiera beneficiado una mayor concreción.


Joan-Anton Benach
La Vanguardia 08/07/2006
Esperant Anitta

Si Vladimir i Estragón esperaven Godot, Víctor (Albert Ribalta) i Dimitri (Josep Julien) esperen en Anitta Split, entre bomba i bomba, la presentadora més sexi de la tele que, en temps de pau i des del seu programa En forma con Anitta, enlluernava sense remissió tot cristo. Ara la situació ha canviat; el país està en guerra i la televisió ha emmudit, sembla que definitivament, però no la fe que els agusarà l’enginy a fi d’aconseguir la cada vegada més considerable suma que la dama en qüestió reclama a canvi dels seus favors. La recerca d’una il.lusió a què aferrar-se quan tot està a punt d’ensorrar-se residiria, doncs, en el fons d’aquesta comèdia amb trets beckettians i aparença vodevilesca.

L’autor ens proposa un desdramatitzat viatge cap a la derrota del qual Manuel Dueso, des de la direcció, subratlla el punt d’esperança que ajuda a mantenir a la superfície els personatges: els dos soldats més preocupats per aconseguir el seu objectiu que per la situació política; Marja (Marissa Josa), la desvalguda velleta que ha de convertir-se en la seva salvació, i el familiar general Branko (Xavier Capdet), amb bigotet retallat i flamant vestit blau, ocupat a buscar substàncies desinhibidores que l’ajudin a promocionar-se. Anitta Split es configura així com un muntatge dinàmic i colorista, interpretat a bon ritme i en consonància als trets caricaturescos d’uns personatges dibuixats amb llapis gruixut i sense relleu; com una intranscendent comèdia en què abunda un humor fàcil i una mica patxanguer, encara que gaudeix d’algun moment graciós, amb una falta de substància que va més enllà de la mera aparença.


Núria Sàbat
El Periódico 08/07/2006
Godot y la televisión

Programar esta Anitta Split en el centenario de Samuel Beckett es del todo pertinente. Se nota que su autor, Josep Julién, admiró en su juventud el teatro del absurdo, mordiéndose las uñas y esperando a Godot con los vagabundos Vladimir y Estragón. Como el inolvidable texto beckettiano, la pieza de Julién la protagonizan personajes en desbandada, dos soldados andrajosos en una guerra balcánica donde ya son tantas las facciones en combate que nadie sabe ya quién en su enemigo. En esa derrota que ha hecho de los soldados pordioseros y de la marcialidad un patético histrionismo, sólo quedan dos alternativas de supervivencia: mantener la fe en Dios o soñar con la carnalidad de la inmarcesible Anitta Split, la estrella televisiva de la gimnasia que permite identificarse con la belleza durante una hora de lunes a viernes y de 10 a 11. Pero todo eso fue posible mientras la televisión emitía: tras la invasión, el fulgor catódico quedó bruscamente interrumpido y se impuso el silencio. Anitta ya no permite soñar y sólo es un arrugado póster que los soldados soban como un vicio solitario.

Herederos de Vladimir y Estragón, Viktor (Josep Julien) y Dimitri (Albert Ribalta) componen la personalidad espasmódica de la desesperación. Con sus tejemanejes quieren creer que algún día se lo montarán con Anitta. A ellos se une Marja (Marissa Josa), una anciana en silla de ruedas e interlocutora del contraste entre el brillo de la pantalla televisiva que permitía sobrellevar lvicisitudes y el vacío de un silencio con un fondo de bombardeos. El cuarteto de perdedores se completa con Branko (Xavier Capdet), encarnación de un cómico militarismo que encontrará la muerte entre arias grandilocuentes. Manuel Dueso dirige de forma solvente esta combinación de teatro del absurdo y sátira antimilitarista que propone Julien con una escenografía dinámica que va de los escombros de la guerra a los escombros de la cotidianidad perdida. Con humor y ritmos de ska se vislumbra un final previsible: la incomparecencia de la esperada Anitta Split es la infelicidad que depara la vida. Sólo las mentiras permiten seguir el camino. Incluso cabe mentir para evitar el suicidio aduciendo que el cianuro puede estar caducado. Una obra de risas y reflexión.


Sergi Doria
Abc 07/07/2006