«ELS QUATRE GATS»
Fòrum d'opinió independent

Citacions d'altri
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[Selecció de fragments d'articles d'opinió d'altres mitjans]




  • La majoria de columnistes són gent respectada als Estats Units. En moltes ocasions hi ha autèntiques exclusives en les columnes d'opinió i els periodistes que les escriuen surten al carrer, comproven les fonts, fan un autèntic treball d'investigació. "Em sento estafat si acabo una columna sense haver adquirit algun tresor útil, interessant o inusitat, alguna cosa que no sabia i que em satisfà saber", comentava Paul Johnson, que creu que "en molt poques ocasions es pot utilitzar la columna per promoure una causa personal, anar al rescat d'un amic amb problemes o evocar algú que coneixem i que d'altra forma deixaria de ser mencionat. No es pot utilitzar la columna per enfonsar l'enemic, vilipendiar o difamar, emparant-se en la llibertat d'expressió". Els enfants terribles són punt i a part. Són els provocadors. N'hi ha alguns que es nota que han treballat la seva columna, també n'hi ha d'altres, però, que si no troben un tema adequat es dediquen a parlar de qüestions més personals, segurament pensant que allò interessa algú, i també hi ha els que tenen molt de talent. No es pot calcular la seva audiència com es calcula a la televisió. Si a cada columnista li diguessin quanta gent que ha llegit el diari no ha passat per la seva columna o quants l'han deixat després del primer paràgraf, segurament es replantejarien sobre quins temes han d'escriure. Però molts escriuen per a ells mateixos, per als amics, per als polítics, no es mouen pas pels interessos dels lectors. (...) I és que, de fet, la feina dels periodistes d'opinió és molt dura. Això de saber de tot, sempre, no és fàcil. Un veterà periodista esportiu un dia em va confessar que ell seria incapaç de fer una columna diària. "Tota la meva vida cabria en un sol foli", va afegir. I, en canvi, hi ha gent que escriu cada dia. I els ho deixen fer. I fins i tot els paguen.

    Santi Nolla
    "Els enfants terribles". Avui, 31.12.2005


  • Pero concretemos. Por ejemplo, en esa entrega de libros y unos DVD -un par de cajas de honesto tamaño- que Catalunya por iniciativa de la Biblioteca de Olot ha donado a la extraña y meritoria Biblioteca de Alejandría. Lo cual está bien, debemos promocionar nuestra cultura -además, agradezco figurar en el regalo- y nada mejor que Egipto o Nepal tengan una densa biblioteca. Pero para entregar los libros viajaron allí unas decenas de políticos patrios, lo que costaba muchísimo más que la materia prima, y si una novela o una enciclopedia pueden albergar alguna utilidad para los musulmanes, los políticos autonómicos no parece que vayan a servirles de nada. Lo cierto es que hemos politizado nuestra vida colectiva al máximo en un extraño sentido: la política no ha logrado demasiado objetivamente hablando, al margen de administrar lo que sea, pero ha convertido a Catalunya en escenario y en emisor de explosivo politiqueo. La cultura autóctona, por ejemplo, no ha avanzado entre nosotros y en consecuencia la lengua ha descendido en uso social, pero enarboladas ambas como banderas nacionales catalanas para España han pasado a ser más ignoradas o rechazadas que hace 25 años. Aunque esto a nadie interesa. Hasta que ahora el fenómeno afecta a los empresarios, a la pela, y se sucede el llanto y crujir de dientes. Pero una empresa de cava no es más importante que un poemario de Joan Vinyoli, y en España nadie duda que el año Cervantes ha servido de mucho. Y si Catalunya es una nación, lo es de toda la gente, no sólo del político ni de la pela.

    Baltasar Porcel
    "Regalos de Navidad". La Vanguardia, 19.12.2005


  • Últimamente tengo la impresión de que, cada vez que visito Madrid, la gente me mira de forma rara. También me ocurre en otros lugares de España, pero sobre todo me ocurre en Madrid; si no me engaño, lo mismo les ocurre a otros escritores catalanes que escriben en castellano, o simplemente a otros catalanes extremeños o andaluces o murcianos, incluso a otros catalanes catalanes. La impresión es común y, como digo, rara: en la mirada de la gente hay a menudo compasión; a veces, unos deseos apenas reprimidos de dar el pésame; otras veces, lágrimas contenidas de piedad; no falta quien nos abraza efusivamente, como tratando de animarnos a afrontar con entereza el infortunio, ni falta quien, llevado por su generosidad, a punto está de ofrecernos una habitación en su casa para que nos refugiemos en ella con la mujer y los niños y los pocos enseres que hayamos logrado salvar de la catástrofe. El fenómeno empezó a advertirse hace ya tiempo, exactamente cuando Maragall y los suyos tomaron el poder, pero desde que el Parlamento aprobó la tramitación del proyecto de Estatut se ha acentuado dramáticamente. (...) Así que por una parte lamento y por otra me alegra tener que decirles que no soy ninguna víctima, porque en Cataluña nadie me persigue; ni a mí ni a nadie que yo conozca, salvo, naturalmente, a algún paranoico. Se mire por donde se mire, y aunque haya cabestros de variado pelaje a quienes les gustaría que así fuese, Cataluña no es el País Vasco. Se entiende muy bien, sin embargo, que haya gente de buena voluntad que así lo crea: si uno pone la radio y oye hablar de las caravanas de castellanohablantes que pronto inundaremos las carreteras huyendo de la limpieza lingüística en Cataluña, o si uno coge el periódico y lee que el Estado de derecho se ha volatilizado en Cataluña y que todo el que no comulgue aquí con el credo nacionalista es acosado con saña, es natural que se asuste y compadezca a quienes vivimos en Cataluña. La realidad, la felizmente aburrida realidad, es que en Cataluña todo el mundo habla lo que le da la gana, que todo el mundo es bilingüe, salvo algunos castellanohablantes, y que mucha gente –quien firma, sin ir más lejos– expresa en público cada dos por tres su rechazo tajante del nacionalismo sin que nadie se escandalice en lo más mínimo (de hecho, el nacionalismo está tan desprestigiado que ya ni siquiera Esquerra Republicana acepta sin reservas ese calificativo). Así que tranquilícense: de momento no hace falta que nos compadezcan. (...) No: contra lo que afirman algunos cabestros, Cataluña no es el infierno; tampoco es, contra lo que afirman otros, el paraíso. Es, como cualquier otro lugar de España, un lugar donde cuecen habas, aunque donde de momento no sólo cuecen habas. Cabe sospechar que algunos ingenuos parecían creer que con el cambio de gobierno Cataluña sería el paraíso, y en consecuencia se han decepcionado. Con todos los respetos, yo creo que no acaban de aceptar que el paraíso sólo existe en los anhelos de los cabestros, y que su verdadero nombre es infierno.

    Javier Cercas
    "Cataluña y los cabestros". El País, 18.12.2005


  • Terminado mi paseo por el parque, me he sentado a fumar un cigarro en un banco, frente a la estatua de La dama del paraguas .La estatua está en muy buen estado, y es muy hermosa, a pesar de que delante de ella han colocado unos tinglados que la afean. Recuerdo que Copito me había hablado con mucha ternura de esa mujer con su paraguas, en realidad una sombrilla. Incluso no descartaría que el albino llegase a sentir algo más que ternura por aquella dama. Con Copito yo tuve, durante años, largas conversaciones, mucho más largas que las que suelo tener con Carlitos ,y mucho más divertidas. En más de una ocasión le había ayudado a salir de su jaula y nos habíamos ido juntos a tomar una paella al Set Portes o unas copas en una terraza cercana al Born. A Copito le gustaba la paella - con marisco- del Set Portes y el ron cubano. Y mientras me fumaba mi cigarro, sentado en aquel banco, rodeado de pavos reales, se me ocurrió pensar que si yo fuese el escultor encargado de hacer la estatua de Copito ,se la haría trepando por la columna que sostiene a la Dama del paraguas. Un Copito-King Kong con la mejor de sus risas, con una carcajada monstruosa, angelical.

    Joan de Sagarra
    "En el zoo". La Vanguardia, 11.12.2005


  • Sí, la memoria es generosa. Porque si hoy llegara Lennon y nos cantara sus canciones de amor y paz, quizá lo miraríamos con esa mirada paternalista que se nos pone ante los ingenuos bondadosos. Puede que lo único que necesitemos es amor, pero como estamos pagando la hipoteca, tenemos un lío de narices entre nuestros hijos y los hijos de nuestro novio, estamos atacadas con lo de la emancipación femenina, que nos ha dejado el cuerpo hecho unos zorros de fatigado, y encima la utopía se nos fue de vacaciones, esto de Lennon nos sonaría a bobalicón. Desengañémonos. Escuchamos a Lennon no porque sea la voz de nuestro presente, sino porque alimentó, sedujo y mimó lo mejor de nuestra adolescencia. Y como bien sabemos a estas alturas de la vida, la única patria real que tuvimos y tendremos es la adolescencia. Lennon es el nosotros que ya no somos, pero que nos gusta recordar que un día fuimos. Por eso lo amamos desesperadamente. Porque estamos desesperados por amarnos. (...) No sé si hoy me enamoraría de un cantante como Lennon. De hecho, mis gustos han dado tantas vueltas que, al final, me quedo con la voz de tequila de Chavela y alguna otra canción desesperada. Pero un día lejano me enamoré de John Lennon y, a través de esa música bella, conecté con un tiempo, una gente y alguna esperanza. Fuimos muchos cabalgando el deseo de creer y así, imaginando mundos sin guerra, aprendimos a imaginar el mundo. De todo lo cantado, de todo lo amado, de todo lo recordado, me quedo al final con todo, y no es una canción la que seduce mi recuerdo, sino saber que un día me cantó. Lennon cantaba para millones, pero nos hablaba al oído. Y fue tanto lo que nos cantó que traspasó el alma para siempre. Lo amamos desesperadamente, sedientos de volver a saber amar. 

    Pilar Rahola
    "Amando a Lennon desesperadamente ". El País, 10.12.2005


  • En un almuerzo en Casa Darío (se come bien en Casa Darío) me enteré de un par de cosas curiosas. La primera es que uno de estos días se van a llevar las cenizas de Terenci Moix a Egipto, al valle de los Reyes, o al Nilo, según su última voluntad. En un principio, este viaje a El Cairo (que hará escala en Alejandría) era algo privado, en el que participaban la hermana de Terenci, Anna Maria, Inés, su fiel secretaria, y un grupo de amigos íntimos. Pero según me contaron en aquel almuerzo, ahora se han sumado al viaje el Instituto Cervantes y el Institut Ramon Llull, con lo que el viaje deja de ser una iniciativa privada adquiere un cierto aire institucional. Lo que melleva a pensar que si la concesión de la Creu de Sant Jordi —que esta semana le entregaron mi buena amiga Pilar Aymerich— lleva aparejada la publicación de una esquela gratuita en los periódicos, con esa participación de nuestro Institut Ramon Llull en el traslado a Egipto de las cenizas de Terenci se consolida el carácter netamente mortuorio, necrológico, de nuestras instituciones culturales. El vivo al hoyo y el muerto al bollo.

    Joan de Sagarra
    "Puente con libros". La Vanguardia, 04.12.2005


  • Pero vamos a las nuevas estrellas Michelin en Catalunya, a las tres que ha obtenido el Sant Pau: nunca he estado en él, no puedo opinar. Y de los cinco que obtienen una por vez primera, sólo conozco el Caelis, que está bien. Me pregunto, sin embargo, por qué no han pasado de una a dos estrellas Àbac, Jean Luc Figueras o El Racó d´en Freixa, en la línea nouvel de la Michelin y excelentes, o Hispania y Via Veneto, insuperables en su tradición. ¿Y por qué no puede tenerla un Motel de l´Empordà, perfecto en su esquema de naturalidad? Como hay sitios donde se pueden comer platos exquisitos, y que la guía ignora: el arroz a banda con bogavante en Can Majó, la patata con caviar en Semon. En cambio, alguna vez he ido al Gaig, pero sin demasiada suerte, como tampoco en el Drolma, donde sin embargo en una ocasión comí una trufa deliciosa, ambos con una estrella. También he estado en dos ocasiones en Can Bosch y en El Celler de Can Roca, con una estrella: un día, elogiable; el otro, regular. Y sé que parte de mis comentarios serán juzgados con displicencia por Salvador Sostres, cuya fe en sus preferencias gastronómicas es tan ardorosa como la de Domingo de Guzmán en la Virgen María. Así, considero de gran categoría El Racó de Can Fabes, tan innovador y cuidado como atento al terruño, tres estrellas, como El Bulli, con su singular personalidad exploradora. Comprendo, además, que Isidro decidiera renegar de la carrera Michelin, la calidad de su sencillez es magnífica, más vale no turbarla. Pero hablamos de una o dos franjas y debe constatarse que el listón de muchos restaurantes medios o populares en Barcelona ha bajado, a veces ni saben cocinar con un mínimo gusto.

    Baltasar Porcel
    "Pucheros en revuelo". La Vanguardia, 24.11.2005


  • En las listas de los catalanes residentes en Madrid a los que se consulta se repiten varios nombres. Aparecen diversos altos cargos ejecutivos, amén de personajes públicos como Sergi Arola, Núria Espert, Santiago Fisas, Carles Casajoana, Mario Gas, Carles Francino, Eduard Punset, Josep Maria Flotats y una Rosa Regàs que confiesa haber bajado de un taxi madrileño en una ocasión porque el conductor llevaba la radio puesta y, cuando ella le pidió que quitase la Cope, el hombre se negó. De todos los testimonios, me ha impresionado el de un niño, hijo de Xavier Pascual, hombre que -según el reportaje de Juan Cruz en El País lleva en Madrid "prácticamente desde 1993 y desde hace tres años es director general de Toshiba para España y Portugal". Explica Juan Cruz que Xavier Pascual le explicó "que su hijo Roger, de ocho años, que ha vivido siempre en Madrid, se hace llamar Javier en el colegio. "¿Roger? (pronunciado Ruyé)", le preguntaban. Hasta que el chico aceptó que cambiando de nombre hacía más fácil su relación en el recreo. Así que ahora se llama como su padre, Javier". Pasemos por alto el detalle nada menospreciable de que su padre se llama Xavier y no Javier. Aunque eso indica unas cuantas cosas, no hay espacio para explicarlas en este artículo. No nos preguntemos si el niño hubiese reaccionado igual si, en vez de llamarse Roger (pronunciado Ruyé), se hubiese llamado Graham (pronunciado Grájam), Endrigo (pronunciado Endrigu) o Ahmadou (pronunciado A´madú). Fijémonos, por el contrario, en la inteligencia de ese niño de ocho años que captó en seguida que la mejor manera de no tener problemas era cambiar de nombre, que es una forma de dejar de ser uno mismo: de olvidar lo que se es o lo que se era -según el cambio sea momentáneo o definitivo- para pasar a ser algo (y alguien) diferente.

    Quim Monzó
    "Qué grande era Darwin". La Vanguardia, 23.11.2005


  • Parin màquines, que ja hem trobat el diable. És entre nosaltres. Viu a TV3. Es diu Joel Joan. I, naturalment, és català. Ah! Aquest Llucifer mereix rebre un càstig exemplar. L'han descobert els del PP, suposem que amb l'ajuda del comando 'Los hombres de Rouco', en una admirable operació conjunta, imbatible sense cap mena de dubte. Va ser en el començament de la nova temporada de 'Porca Misèria'. Les forces conjuntes contra el mal van advertir que en una conversa telefònica sobre com s'havia de fer la declaració de la renda, el Joel —que és un ésser despistat i cataplasma— comenta que s'ha equivocat i que ha marcat amb una creu la famosa casella de l'aportació voluntària al sosteniment de l'Església. Concretament, exclama: "He posat una creu a la casella dels capellans! Només em faltava això: regalar una pasta a aquesta tropa de reaccionaris que prohibeixen l'avortament, els condons i els matrimonis gais". I, és clar, als serveis d'ordre i vigilància del PP i dels Rouco Madelman's han saltat totes les alarmes. El Grup Popular ha presentat queixa al CAC, a la CCRTV i a TV3 per les opinions denigrants cap a institucions religioses. I nosaltres a casa vam pensar que fins i tot s'han quedat curts: també haurien d'haver fet arribar una queixa a la NASA. Però comprenguem els croats. Després de la gloriosa manifestació madrilenya, la caça del dimoni és necessària. I Joel Joan ja fa temps que era a la llista de diables. El juliol del 2001, en un capítol de la comèdia 'Plats bruts', va escenificar una pirueta humorística sobre Jesús: cobert amb una túnica, en lloc del miracle dels pans i els peixos a la muntanya, feia el miracle dels dònuts al bar. Per aquell gag gairebé va ser excomunicat. Ara és més greu. Ara mereix ser incinerat a la pira. Ha fet broma sobre la casella dels diners! Amb la pasta no s'hi juga.

    Ferran Monegal
    "Joel, Llucifer i català". Avui, 18.11.2005


  • Durant anys hem potenciat la bonica idea del multiculturalisme, concepte que només ha servit com a coartada perquè els que parlaven en nom de l'Islam consolidessin la visió més paranoica d'aquesta cultura. Lluny de democratitzar l'Islam, hem permès que les idees totalitàries impregnessin territoris sencers de l'Estat de dret. És a dir, en lloc de potenciar els Bourgiba i els Attaturk de l'Islam democràtic, hem donat la maneta als aiatol·làs i als mulàs, creient que això era cultura. I els hem permès allò que no permetríem a cap altre ideologia. El darrer exemple? La decisió holandesa d'acceptar la publicació del llibre El camí del musulmà, emparant-se en la llibertat d'expressió. Entre d'altres meravelles, el llibre demana que els homosexuals siguin llançats des d'edificis alts. França crema. Certament té problemes estructurals, entre d'altres l'elevat atur, però ara no s'enfronta a un renovat Maig del 68. Probablement s'enfronta a la primera revolta musulmana de les moltes que vindran. I no perquè hàgim estat tolerants amb una religió, que és una obligació democràtica, sinó perquè hem estat tolerants amb una ideologia totalitària. I un dia o altre havíem de començar a pagar tanta irresponsabilitat acumulada.

    Pilar Rahola
    "Una república islàmica". Avui, 10.11.2005


  • Una revolució sense intel.lectuals no necessàriament és una revolució sense interlocutors. Els interlocutors sempre acaben sortint. El que importa és saber si som davant d'una verdadera revolució o davant d'una protesta que els mitjans de comunicació han encoratjat. Però ni els mitjans de comunicació són els d'abans ni els objectius de la revolta estan ara tan blindats. Els mitjans de comunicació ja no són uns fulls volanders que passaven de mà en mà, sinó els e-mails distribuïts de forma instantània entre la gent. I els objectius revolucionaris ja no són la Bastilla, sinó el primer aparcament públic que troben els incendiaris. Serà una revolució o un aldarull. Però França sempre és referència d'alguna cosa, ja sigui d'una revolució o d'un moviment artístic o de l'últim tango. També d'un toc de queda. O del que és el mateix: la por de la nit. (...) Alerta amb els tocs de queda que impedeixen l'última copa, l'amor furtiu, la vida alegre, la soledat de l'enamorat, el passeig del gos, el repartidor de pizzes i la vida després de la feina. El toc de queda és una expressió fundada en la primacia de la productivitat. Al fer-se de dia, les empreses comencen la seva activitat, mai qüestionada. Amb la foscor comença la sospita i es deté qui no compleixi la seva funció de formiga. Laboriosa de dia i submisa de nit.Toc de queda. Vint campanades que en temps ancestrals obligaven a tancar les portes de les cases dels ciutadans perquè només la milícia pogués campar tota sola pels carrers. Si això és l'ordre, que Déu ens agafi confessats. Podríem fer un passeig de dia pels instituts i les escoles del fracàs escolar. O presentar- nos a una selecció de personal per saber què ens diuen. Ens han obert horitzons i ens els han tancat. Quan la joventut no té res més a fer que esperar i desesperar-se, ja únicament li queda la ira. En lloc de policia, que vingui algú a buscar les causes.

    Joan Barril
    "Toc de queda". El Periódico, 09.11.2005


  • Coincidiendo con el despliegue de los Mossos d'Esquadra en Barcelona, se ha iniciado una curiosa campaña publicitaria. Financiada con nuestros sufridos impuestos, el autobombo institucional aspira a convencernos de que no existen mejores defensores del orden que estos jóvenes y uniformados ángeles de la guarda con pistola y denominación de origen indígena. Uno de los anuncios publicado en la prensa por la Generalitat incluso potencia su atractivo físico. Descripción de la estampa: de noche, y en una calle peatonal (sin vómitos, ni pordioseros, ni obras, ni meadas), un apuesto y sonriente mosso de entrecejo depilado se cruza con dos preciosas chicas que se dan la vuelta para mirarlo con esa admiración hormonal propia de los mamíferos. La sonrisa de las chicas parece querer decirnos: "Qué seguras nos sentimos sabiendo que un chico tan serio y sexy vela por nuestra seguridad". En este caso, la catalanidad es sinónimo de proximidad, una virtud que obligará al cuerpo de los Mossos d'Esquadra a ganarse en Barcelona la credibilidad que no siempre se ha ganado en otras zonas del país. La autocomplacencia publicitaria parece no tener en cuenta que los Mossos d'Esquadra llevan años trabajando e intenta mejorar la pésima imagen que dio del cuerpo el perverso e inestable personaje de El cor de la ciutat, conocido en el submundo del hampa como Ramon de les olives.

    Sergi Pàmies
    "Tiempos mozos". El País, 04.11.2005


  • Ayer, este amigo socialista me llamó horrorizado porque había soñado que el conseller Salvador Milà le expropiaba (pistola en mano) un dúplex que compró en Poblenou para su hija pequeña, la torre de Cadaqués (que sólo usa en verano), el apartamento de la Cerdanya (al que acude quince días en diciembre) y ese piso de Salou que mantiene cerrado desde que su matrimonio se acabó. "Suerte - me dice- que el PP gobierna en Baleares y todavía podré conservar el refugio que tengo cerca de Ciutadella, en Menorca". A mi amigo, hace años, le hizo gracia que, durante un curso, su hijo mayor se metiera a okupa en Terrassa. Las querencias por la okupación se acabaron cuando envió a su vástago a estudiar a EE. UU. y, ahora, no será precisamente el conseller Milà quien le haga retornar al romanticismo inmobiliario, al contrario. Así las cosas, nuestro hombre ya ha llamado a Nadal y al president Maragall para poner el grito en el cielo: "¡Coño! Una cosa es que el Ayuntamiento patrocine rutas turísticas por la Barcelona de la FAI y otra es que el conseller de Medi Ambient se crea una reencarnación de Durruti y pretenda nuevas colectivizaciones y requisas".

    Francesc-Marc Àlvaro
    "Sus amigos". La Vanguardia, 26.10.2005


  • ¿Es soportable la anomalía? Al contrario de lo que se ha dicho, un ministro, o en este caso un conseller, despachado de voluntad y de palabra pero que sigue en el cargo con perspectivas no definidas de duración, más que un interino es alguien con mayor autonomía, sobre todo si tiene buena sintonía con sus altos cargos, ya que ha dejado de temer al jefe y, por lo tanto, de hacerle caso, en cuanto el jefe se revela impotente. Eso lleva al desengranaje del Govern. Si el president es forzado a ir por libre, si se queda sin su prerrogativa principal, los consellers están automáticamente liberados del principio de obediencia. ¿No tienen entonces jefe? Sí, claro, pero no en la plaza Sant Jaume, sino cada cual en su partido.

    Xavier Bru de Sala
    "President por libre". La Vanguardia, 23.10.2005


  • El tiempo de Ramon Vinyes ha llegado. Sus textos en Meridià, más de 65 años después, están plenamente confirmados al comprobar que sus planteamientos y propuestas son los de buena parte de la mejor narrativa catalana, de Monzó a Sala pasando por Pàmies, Moliner, Fonalleras o Puntí. O cuando comprobamos que la historia de su evolución intelectual como escritor va aparejada a su distanciamiento intelectual de Carles Riba y Carles Soldevila, de la crítica inmovilista de los mandarines que desprecia a los arraconats. Vinyes se rebela de manera contundente con su acometivitat habitual y denuncia sin pestañear. La sentencia se revela como si hubiera estado escrita hoy: "I els premis van als del grup. I les subvencions van als del grup, i revistes del grup, amb els diners de les subvencions oficials..."

    Jordi Galves
    "El tiempo de Ramon Vinyes ha llegado". La Vanguardia, 28.09.2005


  • Amb la literatura encara és pitjor, perquè, com que tot està barrejat, el lector sense un criteri ben elaborat —i això ja hem vist que va més que escàs— no té on agafar-se. Que no distingeixin el distribuïdor i el llibreter, mira, què hi farem, però que no distingeixin l'editor i el crític ja és més fort. Ara, ni la majoria d'autors són capaços de separar la creació del producte artesanal, i la realitat és una altra: cada cop són més allunyats els premis de la crítica de les llistes de vendes. Què ha passat? És simple i complex alhora: la instrucció generalitzada —una gran conquesta sens dubte— ha fet desaparèixer els analfabets reals de la població occidental, però per pura lògica malthusiana, el nivell d'efectius i de refinament cultural ha baixat substancialment. Això fa que la mitjana sigui molt més baixa, i el centre de la campana de Gauss del gust sigui en un punt que per consideració a la ciutadania m'abstindré de qualificar. I comporta també que com que el consum és més gran, també ho és el negoci, i la majoria no tan sols marca el gust, sinó que fa difícil que cap empresari de la cultura es resisteixi a complaure'l, i per tant a seguir-lo, i de retruc a imposar-lo. I al cap i a la fi, com que a ningú no li agrada passar per un materialista o per un ase, amb la complicitat de la premsa cultural s'acaben convencent els uns als altres que allò que té més acceptació és allò que és millor. Fins i tot es veuen capaços d'invertir la causalitat de la proposició: el millor és allò que té més acceptació. Dit d'una altra manera, els temps de l'art s'han acabat.

    Miquel de Palol
    "En vies d'extinció". Avui, 27.09.2005


  • Que la generación treintañera es muy distinta de la que hoy tiene cincuenta años, no cabe duda: no hay más que ver a esos escritores jovencitos, tan serios, tan trabajadores, tan ufanos de ganar premios. Posan para los fotógrafos, adulan a los lectores, publican donde mejor les paguen; han entendido que el éxito no está ni mucho menos asegurado, y lo persiguen las veinticuatro horas del día, en vez de desdeñarlo, que era la actitud de moda en los setenta. Algunos la llevaron tan lejos que se fueron de viaje - a Katmandú, o a viajes de otro tipo- y no volvieron; otros, sin llegar a tanto, simplemente abandonaron los estudios y acabaron llevando una vida tan convencional como la que despreciaban, pero en peor: en vez de aburridos notarios y dentistas, aburridos vendedores de artesanía o macrobiótica... Ninguna generación es toda de color de rosa.

    Laura Freixas
    "Generación 69". La Vanguardia, 26.09.2005


  • Pocos días antes de que el Ayuntamiento barcelonés retirase los anuncios de la Mercè protagonizados por el Neng de Castefa, una patera llegó a Fuerteventura y los 39 inmigrantes saludaron a los que les recibieron con gritos de "¿Qué pasa, neng?". Imagino la cara de Eduard Soto, el excelente actor que interpreta al personaje, al enterarse de la noticia. E imagino mil cerebros de estudiosos de la sociología de los medios de comunicación hirviendo ante las posibilidades que el hecho brinda. Aquí, tres estudios sobre la evolución del término nen, que hace quince años usaban exclusivamente los noctámbulos barceloneses, por influencia de los músicos. Allí, un par de artículos sobre la variante nin,que abandera un reputado vecino de mi calle. Más allá, cinco tesis sobre el hecho de que un sustantivo catalán haya penetrado en el argot castellano (con sesudas referencias a capicúa,añoranza y clenxa) y un epílogo sobre la necesidad o no de esa ge final para remarcar la impermeabilidad fonética de los castefenses.Y, por todas partes, disertaciones sobre la influencia de la televisión en las ansias emigratorias de los habitantes del continente africano. Emigran sabiendo ya que, aquí, lo normal, al llegar a un sitio o lugar, no es decir "¡Hola!" o "¡Buenos días!", sino "¿Qué pasa, neng?".

    Quim Monzó
    "La bella durmiente". La Vanguardia, 23.09.2005


  • L'altra crisi afecta el món de la cultura en general, però sembla que en alguns sectors no és tan acusada. En el de la literatura, la cosa té una pinta comatosa, perquè els intents d'assimilar la producció literària en català a les lleis del mercat tal com regeixen en països on la llengua en ús té un Estat al darrere s'ha saldat, de moment, amb una destrucció de registres i de subgèneres que ens ha fet caure a mínims anteriors a l'Oda a la pàtria del benaurat -i resident a Madrid- Bonaventura Carles Aribau. ¿Són així les coses, o bé a aquest cronista, que participa d'un d'aquests mons i prova de ser un observador no gaire distret de l'altre, li ho semblen? Vull dir que podria ser molt bé una deformació producte d'una perspectiva personal. Tant de bo que fos així, perquè no és difícil detectar trets comuns en les incapacitats, els desànims i fins i tot les agressivitats de polítics i líders d'opinió d'una banda, i de poetes, editors i crítics de l'altra. ¿Dibuixa en aquest sentit alguna imatge el fet que els tres grans èxits de la narrativa a la Catalunya dels últims anys hagin estat dues històries -en castellà-, sobre la guerra i la postguerra, és a dir sobre el nostre país però en altres temps, les de Cercas i Ruiz Zafón, i les històries utòpiques -en català- de Sànchez Piñol? A part de les possibles interpretacions de la sectorialització idiomàtica (se me n'acuden tantes i tan divertides que no les exposaré, perquè seria una aspiració excessiva que a més fossin certes), hi ha un tret comú remarcable: cap d'aquests llibres parla de l'ara i aquí, o, si més no, s'hi situa. Tots hauríem de saber que no és el mateix l'argument i l'àmbit, tot i que últimament n'hi ha més d'un entestat a confondre-ho.

    Miquel de Palol
    "Un moment delicat". Avui, 13.09.2005


  • Pero no pocos comentarios después de celebrar el evento cargan contra los autores catalanes y los editores por incapaces de echar adelante, contra la Administración porque ha anegado la creatividad con subvenciones. O sea, que parece olvidarse que desde hace un cuarto de siglo hay por lo menos una quincena de autores que han sido traducidos a cuatro o a catorce idiomas, en algunos casos con relativo éxito de venta y de crítica, hasta con premios, lo que articula un cuadro notable si se le compara proporcionalmente con, por ejemplo, la proyección exterior de la literatura peninsular en castellano o con las traducciones en España de autores holandeses, rumanos, suecos, etcétera, a pesar de que cuentan con un Estado protector que aquí apenas catamos. Y protegida está la literatura española -y que dure- con leyes que arropan el idioma, con grandes premios e instituciones como el Cervantes galardón e instituto, lo que aquí sólo asoma, y con sus miles de asignaturas universitarias y de secundaria en España y el extranjero, Catalunya incluida, mientras la catalana apenas si figura en sus centros docentes. ¿Es que se entienden por subvenciones los cuatro cuartos que destina la Administración autonómica a la edición y que sólo benefician a libros marginales? Para la Generalitat y las clases rectoras el escritor en catalán casi ni figura, mientras se agasaja el castellano, el latinoamericano o el portugués, para no salirnos de la raza. Aquí el autor catalán casi sólo es loado cuando muere de cáncer, se suicida o queda baldado, a la par que los autores jóvenes comúnmente son vapuleados con razón o sin ella, en ambos casos aprovechando para cargarse la cultura catalana entera, como si todos fuéramos agentes vicarios de una degradación colectiva. A lo que abundamos nosotros mismos cuando nos silenciamos los unos a los otros, pues la pequeñez del pastel catalanista nos convierte en rivales. Pero ni eso: lo imaginamos.

    Baltasar Porcel
    "Los agentes vicarios". La Vanguardia, 13.09.2005


  • Conservo cantidad de cartas manuscritas. De gente famosa, de relaciones personales. Las cartas de Rafael Alberti con dibujos en color; las de Pablo Neruda en tinta verde y escritas algunas en papel con membrete de transatlántico; las de Álvaro Pombo, desbordadas por una caligrafía tan desmesurada como él; las de Carmen Martín Gaite, de letra elegante, grande, clarísima, sobre papel rosado, a veces adornadas con collages; las de Miguel Delibes, cada vez más difíciles de descifrar (¡pero qué placentero descifrarlas y cuánto las prefiero a las pocas que manda mecanografiadas!). Cartas de mis profesores y compañeros de colegio, de mis padres y de mis hijos, de mis grandes amores, de mis amigos de toda la vida. Todas, todas distintas. Incluso las de una misma persona cambian según la edad, la situación, el estado de ánimo. También guardo muchas cartas escritas a máquina. No han perdido por entero el toque personal. Queda la elección del papel, a veces con membrete impreso, la firma autografiada, algún añadido a mano, las correcciones, las erratas. En los e-mail no hay papel especial, no hay firma autógrafa, no hay casi erratas. Ni siquiera los ha tocado físicamente la persona que los envía. Asepsia total. Indigencia total. No conservo apenas ninguno.

    Esther Tusquets
    "Heidegger y el correo electrónico". El País, 10.09.2005


  • La Diada, inapelable en las épocas en que la calle era de los otros y conquistarla resultaba ser un deber ciudadano, fue perdiendo parte de su sentido con la democracia, y acabó resultando un incómodo puntito en el calendario, con cuyo simbolismo unos no sabían qué hacer y sonreían como podían en la foto, y los otros se peleaban por la foto completa. Mi retina reproduce tantos políticos de sonrisa forzada, tanto griterío abucheándolos -nadie que sea alguien en la vida puede pasearse sin un buen insulto en la Diada-, tanta flor a los pies de la estatua, tanto patriota exaltado suelto, que no sé si tengo una memoria acumulativa, o es que mi memoria no discrimina lo superfluo. Lo cierto es que la Diada es una patata caliente, con la que nadie supo nunca cómo lidiar, ni siquiera el maestro de la lidia política que fue Jordi Pujol. Como todos somos catalanísimos, y no estamos por la labor de revisar nuestros símbolos épicos, a pesar de que la épica nos importa un carajo, unos tras otros fuimos alimentando el ritual sin dotarlo de otro sentido que el de hacerse la foto patriótica el día que tocaba, no fuera caso que pareciéramos infieles al planeta Cataluña. He llegado a ver, con mis propios ojitos, a esforzados diputados del PP, versión Valladolid, postrándose a los pies de Casanovas con el ramito y la banderita, y con una cara de la madre que los parió, que les salía por la comisura de su forzada sonrisa. Incluso en mi época más almogávar, nunca entendí qué hacían todos esos pobres en tamaño acto, más allá de practicar el viejo arte del ridículo.

    Pilar Rahola
    "Esa pesada carga de la Diada". El País, 10.09.2005


  • Barcelona està seguint un camí impecable per convertir-se en la capital mundial de la rampoina artística i l'esnobisme cultural més miserables. Deu haver-hi molt poques ciutats a Europa, per no dir cap altra, on es valorin tan a l'alça les deixalles de la producció cultural, sigui aquesta internacional o autòctona. Allò que no interessa ningú perquè ja fa molt temps que ha estat superat, aquí és acollit amb un entusiasme tan provincià com risible: ara mateix se celebra a Barcelona un festival d'antiliteratura, cosa que vol dir que una tropa de ganduls i de ressentits amb la creació literària (perquè són dolents i ho saben) es reuneixen durant uns dies per riure's les gràcies entre si, naturalment sota els auspicis de les nostres institucions públiques, que s'apressen a pagar-los la festa per por de no rebre l'acusació de carques. Barcelona produeix i compra avantguarda subvencionada, institucionalitza suposades transgressions que no produeixen més efecte que la son (perquè ja són caduques i, a sobre, estan mal fetes) i es fa un tip de mirar-se al mirall preguntant-se si n'hi ha cap altra de més moderna. Ara que per fi s'ha obert el debat sobre la degradació de Barcelona a causa de la brutícia que de fa molts anys se la menja, convindria estendre'l a la ja angoixosa quantitat de porqueria pseudocultural que també l'enlletgeix tant o més perniciosament que l'altra, i que els nostres mitjans de comunicació, les nostres institucions i el nostre món acadèmic promocionen, impulsen, paguen i premien. I que ningú s'enganyi: com tot veritable debat estètic, aquest és també un debat ideològic i polític.

    Sebastià Alzamora
    "Detritus culturals". Avui, 09.09.2005


  • Com que, tanmateix, sembla que finalment salta la preocupació, la pregunta és si ja es tracta d'una administració adulta o encara està en fase d'adolescència revolucionària. El verb prohibir està en la base de la llibertat i, des que Moisès va baixar del Sinaí i va establir la llei damunt el desordre, la grandesa de la civilització s'ha basat a saber garantir la llibertat bo i usant democràticament l'autoritat. A Barcelona no tenim un problema d'inseguretat com a prioritat, tenim un problema greu d'autoritat. I és aquesta fallida de l'autoritat, incapaç de perseguir, coordinar, garantir, sancionar i actuar, la que ha permès l'ocupació massiva i il·lícita del carrer. Amb ella, ha permès, per llibertinatge, una regressió de la salut de la nostra llibertat col·lectiva. Des d'aquesta convicció, demanaria als actuals responsables del consistori una rebaixa sensible de la fatxenderia retòrica que desprenen, una cura d'humilitat i, sobretot, una seriosa dosi de realisme: no tenen la ciutat sota control, aquesta és la qüestió. I si una alcaldia no mana en els carrers de la seva ciutat, no és una alcaldia, és una pomposa mona de Pasqua.

    Pilar Rahola
    "Pich i Pon i el civisme". Avui, 08.09.2005


  • Els nostres creadors, si ho són de debò, no necessiten "instruments i estratègies adequats per competir", sinó fe en la pròpia obra i ganes de treballar. Amb aquesta política d'ajudes i subvencions —d'altra banda, sempre als mateixos— no farà altra cosa que convertir la conselleria en una sucursal de la sopa dels pobres. D'uns pobres no tan pobres, per entendre'ns. La política que vostè ha fet fins ara és una política d'aparador, semblant a la que va fer bastir un teatre nacional de proporcions mastodòntiques, inversament proporcionals a la tradició teatral del país. Ens en sentim molt orgullosos, però, la veritat, aquest nou Partenó era més digne d'acollir hostes com Shakespeare o Molière que no pas Guimerà o Ignasi Iglésias. I ja ho veu, paradoxes de la vida, tinc entès —no sé si m'equivoco— que, a Londres, la Royal Shakespeare Company no té seu estable. Avui, els creadors i els artistes, com vostè diu, han deixat de ser creadors i artistes per convertir-se en funcionaris que dediquen més temps a assistir a encontres europeus de la cultura i a altres fandangos per l'estil -a càrrec del contribuent, no caldria sinó-, tipus Guadalajara, que a trencar-se les banyes davant d'una tela en blanc o d'un pentagrama sense notes. (...) Retribuir generosament un equip d'hel·lenistes i llatinistes competents que posessin rigorosament al dia el llegat Cambó no hauria de ser una empresa impossible per a la conselleria. I que els artistes i creadors i altres xarlatans per l'estil es busquin la vida. I si no troben, com el poeta alemany, una princesa Von Thurn und Taxis Hohenloe que els pagui el beure, que s'espavilin. (...) Reflexioni, si us plau, consellera, sobre tota aquesta comèdia de la projecció exterior i la diversitat cultural. La projecció, el protagonisme, només es guanyen amb la feina ben feta. I això que en diem cultura —vostè ho hauria de saber més bé que ningú— és un bé massa escàs per exhibir-lo a la passarel·la. Encara que sigui la Gaudí.

    Josep M. Fulquet
    "La senyora Caterina Mieras i la diversitat cultural". Avui, 03.09.2005


  • Certament, jo crec que no s'ha de perseguir ni reprimir ningú per la seva estètica, per la seva indumentària, pel seu aspecte. Ni per les seves idees. Però no s'ha d'eximir ningú de complir la llei, en funció del seu aspecte, la seva indumentària o les seves idees. Algunes indumentàries i algunes estètiques em repugnen. D'altres em són simpàtiques. Però tant els que s'adscriuen a les unes com a les altres han de complir la llei. I la policia ha de vetllar, amb tots els mètodes que facin falta, perquè la compleixin. Feixistes, okupes, antisistema, skins, immigrants, sardanistes, futbolistes i columbòfils. Tots. Podem fer lleis més o menys permissives, més o menys liberals, més o menys obertes. Per a això hi ha els parlaments i els ajuntaments i les autoritats democràtiques. El que no podem fer són lleis que no es compleixin. Si fem lleis és perquè es compleixin. I si tenim policies és per fer-les complir. Podem canviar les lleis. No podem fer com si no hi fossin.

    Vicenç Villatoro
    "La crisi del deixar fer". El Periódico, 30.08.2005


  • Una de les activitats més pedagògiques de l'estiu a Barcelona és una visita nocturna al Museu a l'Aire Lliure de Turistes i Immigrants, altrament anomenat plaça Reial. Els més rossets i més blanquets hi van a gastar-s'hi tots els diners que porten bevent cervesa, mentre que els més morenos es dediquen a guanyar-s'hi tots els diners que poden venent cervesa, ja sigui legalment, des dels seus supermercats express, on treballen més hores que un rellotge, ja sigui il·legalment, al carrer, amagant les llaunes sota les tapes de registre de la companyia d'aigües quan passen els mossos d'esquadra pel costat. Al seu voltant hi ha tot un moviment de vida alternatiu que té com a objectiu acabar la nit per terra. Uns són els indigents, carregats de capses de cartró i especialistes en caixers automàtics i racons porticats. Els altres són els punkies, amb gossos, flautes i malabars, que han trobat el seu hotel idoni als aparadors de les botigues. Tant o més espectaculars són els borratxos, la major part rossos i blanquets d'importació que al matí dormen a la platja, a la tarda veuen per fora la Sagrada Família i a la nit es tanquen als bars anglesos i irlandesos del carrer Ferran. Aquests, abans de caure de morros perquè no els cap ni un sol mil·lilitre més d'alcohol a les venes, ensenyen la titola al primer tros de paret que troben per evacuar tot el que han begut, i contribueixen a fer que la plaça tingui el seu perfum tan característic. Però la gran novetat d'aquest any ha estat la consolidació d'un col·lectiu que no només acaba per terra, sinó que hi passa tota la nit: són els del botellón. Com que emborratxar-se als bars cada dia és una ruïna a la Barcelona de l'euro, la millor solució és comprar les litrones, asseure's a la plaça i aprofitar el magnífic clima de la ciutat per disfrutar de l'ambient tirats a l'aire lliure. Fins i tot n'hi ha que porten el radiocasset. Un grup de litroners em deia que estaven farts de la música de Barcelona, que en tots els pubs i discos només s'hi escolta techno, horterades de triunfitos, éxitos latinos i els alternatius que van del pal Manu Chao. "On és el rock&roll?", cridaven desesperats. Al seu voltant, una gernació de gent tirada ocupava la plaça Reial bevent, rient, cantant i fumant. Com a Woodstock.

    Pep Blay
    "Últim reducte del rock". Avui, 26.08.2005


  • Hola tío. ¿Cómo vas? Yo voy a muerte en Barna. Llevo dos noches que te cagas, tío. ¿Has visto algo en la tele? En la tele de Barna salimos cada día. Tenías que haber venido, colega. Ya te lo dije. Movida cada día y sin parar. Mola, tío. He conocido a peña que te cagas, vamos rayados todo el día, la priva va tirada. Olvida Lloret, esto sí que sí. Te lo digo: una mierda Lloret, esto vale. Ya sabes que en Lloret han puesto pasma y te cortan la fiesta y no te puedes mover. Pero aquí, en Barna, van de otro palo, tío. Les damos a la pasma lo suyo. Los de aquí les llaman monos y monillos y no se enteran. Aquellos de Frankfurt sí que daban miedo, ¿eh, tío? Que no se enteran, tío. La peña se lo hace y por calles muy estrechas, de alucine. Tenías que venir, cabrón. No has visto nada como esto. Te vas a joder. Privar es fácil y te lo haces con la peña donde sea, venden en todas partes. La primera noche celebramos con dos contenedores y los pusimos a rodar por la calle. ¡Carreras! Uno de la peña quería saltar sobre el fuego en bolas, pero se pegó una hostia y se quedó como muerto. Yo me subí encima de un coche aparcado y boté y boté hasta darle a un balcón con un palo. Salió una vieja gritando y le enseñé el culo. La peña se partía el culo, tío. La birra aquí es buena y barata, tío. Llegaron los monillos y a la gente le sudó la polla. Piedras y todo. Una piba que va más rayada que todos les tiró dos sillas y después les enseñó las tetas. ¡Que se jodan! Tardaron mucho en empezar a repartir. Primero rajaron no sé qué, pero la peña, todos, a mear en su cara. Hay uno de la peña que es el puto amo, lleva una mochila con todo y lo sabe todo. Se lo sabe hacer. La otra mañana, rajé con el tío y ha estado en Génova, en Liverpool y en Madrid. Eso dice, no sé. El puto amo tiene a sus viejos en Barna, bueno, en un pueblo de por aquí, no sé. Tiene pasta y va y viene. Compra material y sabe subirse. Muchos le conocen y le saludan. Es el puto amo, el muy cabrón. Después de las hostias, el tío estaba como loco, más que nadie. Más que yo, que ya no tenía para más viajes y andaba pegado a la última priva. Lo guapo, tío, es ver las calles, que son muy estrechas, todas como el fin del mundo, es la hostia. Con toda la mierda. Es otro planeta, tío, como el ataque final, y veo a los marcianos. El puto amo dice que lo primero son los cajeros automáticos. Con los cajeros, a muerte. Nadie le pregunta, la peña se mete. Uno que llegó conmigo no se quita el casco para nada y se lo hace con el tarro contra los cristales. Es el loco. La peña va a muerte. Ven a Barna, ven ya. ¿Qué haces en Lión? Haces mierda, no haces nada. Ven a Barna, tío. (Puntuado y traducido del original francés.)

    Francesc-Marc Álvaro
    "¡Tío, ven a Barna!". La Vanguardia, 20.08.2005


  • Però l'expressió màxima d'aquesta desigualtat la provoquen les bicicletes. Representa que la bicicleta és fràgil, ecològica i simpàtica. Per tant, no té normes ni regles. A l'observatori de la rambla de Catalunya de Barcelona les bicicletes poden circular -en la pràctica- o per la calçada destinada als vehicles o per la rambla central destinada als vianants. És a dir, poden considerar-se elles mateixes o un vehicle lent o un vianant ràpid. Normalment es consideren totes dues coses al mateix temps o més aviat quan els convé. Per tant, passen quan els vianants tenen verd perquè llavors són vianants i passen quan els vehicles tenen verd perquè llavors són vehicles. No hi ha cap norma que els afecti. A veure qui renyarà una cosa tan simpàtica com una bicicleta. Però resulta que, quan circulen per l'espai dels vianants, són en termes relatius els qui tenen més força i més velocitat, els qui et poden atropellar o et poden passar pel costat a tota velocitat. Tant se val. Les normes no van per a ells. Les normes són perquè els dolents no facin el mal, una cotilla per als malvats i els poderosos. Els bons, els qui tenen el certificat de bons, no necessiten cotilla.

    Vicenç Villatoro
    "La impunitat del feble". Avui, 07.08.2005


  • Un día, en la mesa polvorienta y atestada de una librería de segunda mano de Londres, John Berger apareció en mi vida. Era un libro naranja y descuajeringado, con la portada llena de dobleces y palabras ininteligibles y minúsculas escritas en bolígrafo. El interior también estaba lleno de anotaciones en un idioma que desconocía, pero por 50 peniques no se pueden pedir primeras ediciones y, además, siento siempre curiosidad, como Helene Hanff, por las anotaciones que alguien ha escrito en un libro antes de que llegue a mí, así que, intrigada por el título Ways of seeing (Maneras de ver), me lo llevé a casa. Empecé a leer en el largo recorrido en metro que me llevaba al lugar en las afueras de Londres, donde vivía entonces. Cuando bajé del vagón, el mundo ya no era el mismo, yo ya no era la misma y mi punto de vista -ese que, con pueril desfachatez, yo creía inamovible- se había hecho trizas. En 20 páginas y 12 paradas de metro, el acto de ver había adquirido una brillantez y un sentido que me acercaba a un misterio que siempre se había mostrado esquivo conmigo: mirar es encontrar.

    Isabel Coixet
    "John Berger". El País, 02.08.2005



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